GALLERY WEEKEND

GEOMETRÍAS EN EL SER FEMENINO Y SU LIBERTAD

Revelación estratigrafía de las ideas emergentes

Feminismo e identidad subyacen al trabajo eminentemente femenino de Teresa Carneiro (Portugal 1977). Detrás de sus imágenes de melancolía, existe un revulsivo latente que invita a tomar consciencia de como la mujer actual vive y se muestra -en sociedades desarrolladas -, empoderada ante los distintos ámbitos en los que se desenvuelve, materializando, cada una de sus facetas en una efigie particular que actuaría como un símbolo o analogía.

Al hilo de esta definición preponderante, aflora en mi recuerdo, obiter dictum, la anécdota histórica que envolvió a Matisse cuando en 1095 presentó, ante la estupefacción de muchos, la maravillosa obra Mujer con sombrero, un retrato de Amalie Matisse, una mujer fuerte y decidida que trabajó como sombrerera para sustentar a su familia entes de que la gloria le llegase al genial pintor.

Sin que la propia fisonomía de la retratada fuera determinante en el planteamiento de la obra, y siguiendo una recomendación de Mallarmé, Matisse pintó a su mujer bajo su emblema de triunfo, y esto es, en esencia, otorgarle a la pintura una capacidad transformadora a partir del razonamiento crítico. Algo parecido ocurre con el trabajo de esta artista.

Las connotaciones metafóricas que Carneiro otorga a cada una de sus creaciones requieren el concurso de nuestras facultades intelectuales para poder ejercer una influencia notable. Les concede una perfección externa que despoja la obra de carácter metafísico y esto, resulta interesante por la abrumadora realidad que representa: mujeres mirando a mujeres.

Con su obra, Carneiro, se vale de una figuración imponderablemente bella que pone de relieve problemáticas individuales, a través de retratos imaginarios que con su profunda mirada interpelan al espectador para que este se imbuya en su psiquis y empatice con la imagen más allá de aquello que ve, y todo esto, lo consigue a través de un extraordinario dominio del dibujo y el color, que emplea sobre madera troquelada.

Y es que, a veces no necesitamos recurrir a imágenes encriptadas para desvelar contenidos profundos que hablan de las necesidades que actualmente seguimos demandando las mujeres. La figuración emotiva está llamada a ser portadora de una potencialidad social y política en la postmodernidad, la era en la que la está vigente una cuarta ola de feminismo, que se inicia con la segunda década del siglo XXI. Esto es, la era en la que vivimos.

 

Patricia Bueno del Río

Marbella, noviembre, 2020

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