Exposición Septiembre – Octubre 2017: Eugenio Pardini in Marbella

Eugenio Pardini En Marbella

Exposición: Eugenio Pardini in Marbella.
Fecha: Del 07 de septiembre 2017 al 20 de octubre 2017.
Evento inauguración: 07 de septiembre 2017 a las 19:00.
Lugar: Es.Arte Gallery Marbella.

Sean Hepburn en colaboración con Es.Arte Gallery presenta la colección del artista italiano Eugenio Pardini en Marbella. Marbella acogerá la obra del pintor Eugenio Pardini (1912-2003). Las piezas que pertenecen a la colección privada de Sean Hepburn Ferrer se ubicarán en cuatro espacios expositivos en Marbella, Es.Arte Gallery, FM, Hotel Puente Romano y La Zagaleta.

Sean Hepburn nos trae la colección del artista italiano Eugenio Pardini a Marbella, ciudad a la cual se siente especialmente conectado ya que pasó largos veranos de su infancia en la casa que sus padres (Audrey Hepburn y Mel Ferrer) tenían en el Marbella Club. Conocedor de la cultura y del idioma, apuesta por el sur de España para esta gran exposición que inicialmente se presentó en Caja Granada y ahora en Marbella, ciudad cosmopolita de gran exclusividad.

Además, la atracción que el artista italiano sentía por Andalucía, tan evidente en sus obras de paisajes llenos de girasoles y la serie taurina, fueron también un factor añadido que impulsó al coleccionista a trasladar la obra a España.

El Sr. Hepburn se enamoró de la obra de Pardini en una visita a la casa del autor, en la Toscana Italiana, desde entonces se hizo con la mayor parte de sus piezas (3.000 obras) convirtiéndose así en el artista más destacado de su colección privada.

La muestra tiene carácter retrospectivo, recogiendo distintas etapas con variedad de ejemplos tanto estilísticos, temáticos como técnicos. Su obra se envuelve en un prodigioso colorido auspiciado siempre por un dibujo claro y directo, un lenguaje onírico donde la mitología clásica, la fecundidad encarnada por los frutos de la naturaleza y la maternidad, la belleza y la vitalidad en esencia, no quedan exentas de refinamiento y sutileza.

Eugenio Pardini es un artista libre, que a pesar de la clara influencia de la época denota una lírica creativa que deriva en una investigación llena de espontaneidad. Su sentido de la composición y el uso del collage le otorga un estilo muy actual.

En 1943 participó en la Quadrienalle di Roma y en 1948 en la XXIV Bienal de Venecia, la primera celebrada tras la Segunda Guerra Mundial y a la que volvería en las ediciones XXV y XXVIII. A lo largo de su vida fue ganador de importantes premios de pintura.

MARIO De MICHELI (crítico de arte de la vanguardia Italiana): “(…) Y es, pues, en el último Pardini, el que podemos contemplar en esta exposición: brillante en su uso del color, relajado en su composición, lírico en su amistad con la inspiración.”

Debido a la magnitud de la colección la muestra no se reduce a un solo espacio y de este modo, se quiere brindar a la ciudad un nuevo concepto de exposición. Los espacios elegidos son claves para el desarrollo de esta exposición.

El 7 de septiembre a las 19.00 horas, tendrá lugar la presentación de la exposición del pintor italiano Eugenio Pardini en Es.Arte Gallery de Marifé Núñez (Avenida del Mediterráneo, 20. San Pedro Alcántara) desde donde se gestionarán las demás exposiciones con ventas limitadas/exclusivas.

El 8 de septiembre se presentará a la prensa la obras de grandes dimensiones en el Centro Comercial Fernando Moreno, seguidamente a las 19:30 se inaugurará en el Hotel Puente Romano. Y, finalmente, el 13 de septiembre Sean Hepburn presentará esta novedosa exposición cargada de magia mediterránea en el Club Social de la exclusiva Urbanización La Zagaleta.

Un recorrido antológico de la obra de Eugenio Pardini en Marbella.

Momentos de la exposición de Eugenio Pardini

La obra de Eugenio Pardini discurre como un tratado de valores tradicionales entre el contorno y la figura junto a un soberbio color. Desde sus comienzos ya se aprecia una frontera entre el espacio y la figura, condicionada por unos de los términos más usado en pintura: Il trattamento. Si se aprende a dominar esa frontera, o dicho de otra manera, a entender la estilización del lenguaje plástico en determinados contextos comprendemos su tendencia, además, de la conclusión del hecho pictórico y de su iconicidad, de esta manera asimilamos la pintura de Pardini en toda su extensión.

La percepción en la categoría enunciada es una simple variable de posibilidades que demuestra la capacidad creativa a través de rangos estéticos. Pues es aquí donde el artista decide su trayectoria, que puede ir acotando o extendiendo según esas variables de las que hemos hablado, sin programar en profundidad hasta qué punto puede acotar lo aprendido y convivir con su proteica creatividad. Pardini no es una excepción, su permeabilidad es muy clara y su evolución se detecta en el trazo, como el elemento intermitente de las vanguardias figurativas, donde todos los componentes pictóricos de un reciente pasado pasan a ser indispensables y se convierten en una bisagra entre tendencias reconocidas, sin dar tregua a esa luz que el mismo Fatori firmaría como una luz del mediodía incandescente que se va tornando en una paleta despiadada con una textura superficial, instigadora, voraz e inquietante que provoca una profundidad lumínica como si se tratara de un discípulo de Turner o un acercamiento al mismísimo Bernardo Daddi, donde el color firma una de sus mejores etapas.

Dejando por un momento el análisis cromático en la obra de Eugenio Pardini, su trayectoria se dirige hacia un lenguaje puramente organicista, lo que automáticamente fija la atención en el movimiento, una combinación entre la cromaticidad y la acción que se podría incluso argumentar como un discurso continuista del surrealismo de Roberto Matta, marcado por la desintegración paulatina de la figura, que curiosamente invierte, cuando el desarrollo suele ser al contrario, de la experimentación se vuelve al orden y así sucesivamente.

No cabe duda que Eugenio Pardini fue un ferviente admirador de las pre-vanguardias y, por otro lado, de las vanguardias supo extraer las cualidades del movimiento como razón de ser de los coloristas franceses que añadieron un primitivismo, no solo a las figuras sino a la conciencia. Esto quiere decir que las sensaciones del artista se intuyen aunque no estén patentes en el lienzo, aunque solo sean el empuje hacia una figuración que fluye per se pero que se encuentra realizada en un esquema que valora ciertas tendencias al unísono.

En la eclosión del color como legado en Eugenio Pardini existe el mismo afán de revelación que el de los artistas consagrados del círculo de París, llevando implícitos sus idiosincrasias, sus lugares de origen, las trayectorias, incluso, en muchos de ellos, se detecta la conciencia; y así temas universales como la muerte, la esperanza, el deseo y la desesperación. Solo hay que retroceder al momento exacto, y ver más allá de la realidad, como detectar las sombras de Camile Pisarre, el oscurecimiento paulatino de Cézanne, la simplicidad de Dufy o el sonido vibrante del mismo Van Gogh. Todo influye y nada acontece, y por lo tanto, ahí se encuentra el artista renovador, el artista que ha captado la obra como un producto retiniano y no como un ejercicio de la mímesis. Porque nada invoca al orden, a la evolución, al nihilismo estético y plástico del estilo que marca una asimilación de datos sin descodificar. Pardini con su estilo tan personal cumple con estos parámetros.

El carácter mediterráneo en Pardini es la fase que presenta mayores ambigüedades espaciales, con un lenguaje más abierto recrea una configuración de attrezzo, una exaltación de la naturaleza, formas que determinan su entorno. Siluetas encendidas, una cierta inestabilidad, donde se desarrolla la vida, no sólo del artista también de la obra. Dentro de un carácter “performático” entre el paisaje y el artista encontramos numerosos ejemplos que desarrollarían esta simbiosis de igual grado. Pero creo que los más atrayentes y comprometidos, en este orden de reflexiones, son: Los pintores de la costa de Skagen, los pintores realistas del levante español y la costa norte de la Toscana, de donde proviene Eugenio Pardini Los ejemplos más cercanos a Pardini son sin lugar a duda: Fatori y Modigliani y Il Risurgimiento. Este último movimiento citado es uno de los más perturbadores y desconocidos, y atraviesa la piel de las obras de Pardini, y parece sacar toda su esencia, si entendemos la pintura como una gran rueda dentada donde cada artista extrae sus argumentos de reacciones concatenadas.

Con este tipo de artista, con una obra tan sugerente, se puede caer en la trampa de los estilos y la creación de tendencias y lo que es peor, encasillar al artista en un determinado movimiento, lo que puede llevarnos a argumentos totalmente equivocados, al entender el arte como una consecución lineal o una superposición de pequeños detalles que suelen contaminar lo que realmente hay debajo de una representación que suele ser la captación de un solo argumento que prescinde de la acción mecánica o del simple hecho de pintar para dar el paso definitivo hacia lo que podríamos denominar la interlocución plástica del lenguaje pictórico.

Eugenio Pardini llega a culminar su propio lenguaje, lo que determina la intuición del espectador, que difícilmente podría analizar la obra sin la captación del propio artista. Un artista nacido en una época y en una ciudad propensa a la contemplación. A diferencia de otras épocas cuyo denominador común se fundamenta en criterios físicos, geométricos, fragmentados o disociados. Modigliani ya presentaba aspectos físicos y geométricos, a diferencia de Klee que apuntaba a la fragmentación o Lucian Freud que tendía hacia un tratamiento de las texturas. En Pardini se encuentra la escenografía, la puesta de largo. Y así muestra la existencia genérica y la suya en particular.

Pedro Pizarro, Málaga, 21 de agosto de 2017.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *